Capítulo 49. Soledad
POV LIRA
El invierno en la montaña no perdona. El frío se cuela por las rendijas de las ventanas de madera y el viento aúlla como si recordara verdades que uno prefiere olvidar. Para mí, el frío se ha convertido en un compañero constante, una barrera física que me separa del mundo de cristal y acero que dejé atrás.
Sucedió un martes. El cielo estaba plomizo, cargado de nieve que amenazaba con cubrirlo todo. Estaba en la tienda, intentando mover una caja de cerámica artesanal que acababa de llegar. Sabía que no debía hacer esfuerzos, pero mi terquedad por ser autosuficiente, por no ser "la mujer delicada de Knox Spencer", me traicionó.
Un pinchazo agudo, como un rayo de fuego, me atravesó el vientre. Solté la caja y el sonido de la cerámica rompiéndose fue lo último que escuché antes de que el mundo se inclinara. Mis piernas cedieron y la oscuridad me envolvió con un susurro gélido.
Cuando abrí los ojos, no estaba en la tienda. El olor era diferente: eucalipto, papel viejo y ca