Los vehículos que iban por delante fueron drásticamente requisados, uno a uno, y sin tener suerte la mayoría de éstos. Bastaba una simple sospecha por un malentendido, el nerviosismo, el tartamudeo o hasta el silencio de alguna persona dentro para que los obliguen a tirarse contra el piso y el coche fuera lanzado por los cielos.
Sin tiempo ni manera para calmar la inseguridad y el pesimismo que había provocado la situación en Ryan, el coche que tenían por delante fue arrojado al aire y dio pas