Capítulo 55.
Pronto aquel cariñoso abrazo se convirtió en un beso apasionado, Iván y yo nos deshicimos de las copas de jugo que teníamos en la mano, y ahora nos estábamos besando sin parar, prácticamente hasta perder el aliento.
—Oye… Te olvidaste del brindis… —susurro contra sus labios.
—No me importa… Ahora mismo, me da completamente igual —dijo Iván con la respiración agitada.
Entre risas, siento como Iván nuevamente me toma en sus brazos, llevándome a la habitación principal de la suite, donde había una