Capítulo 42.
Ni si quiera comprendo de donde… Pero de alguna forma encuentro la fuerza, y presionando uno de mis puños con ira, lo estrello con fuerza en el rostro de Peter, obligándolo a retroceder y soltarme.
—¿Qué mierda te pasa? —le grito furiosa, limpiando mis labios con el dorso de mi mano, sin poder evitar sentir asco— ¡Eres un acosador demente!
Peter mantiene la calma, sujetando su mejilla enrojecida por mis dedos, solo me mira fijamente. Por un minuto me pregunto qué pasa por su mente, tal vez devo