XXXIX

Ella hizo una mueca ante la forma de llamar a su hijo pero se quedó en silencio intimidada por su cercanía y el aroma que en secreto tanto le gustaba.

Cuando por fin el niño se quedó dormido sintió a Acheron en su espalda y la tensión regresó a ella.

Él lograba causar en ella millones de cosas que nunca había sentido con nadie, empezando con que se había entregado a él sin conocerlo nada más con verlo.

¿Es que alguna parte de ella lo reconocía como su acosador y aquello le causaba morbo?

No, de
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