Aturdida asentí y di un par de pasos hacia atrás.
Antes de que yo pudiera decir algo más, él ya estaba frente a mí ocasionando que jadeara con asombro.
—Ustedes son muy rápidos —dije impresionada y esta vez él no pudo evitar sonreír a medias para después volver a su seriedad acostumbrada.
— ¿Eso es una sonrisa? —bromeé con él.
Sin embargo Rakish no respondió.
—Vamos a llevarla a casa, Luna, sujétese fuerte.
Sin previo aviso las grandes manos de Rakish tomaron mi cintura no sin antes sostener mi