—San Carlos. —Me uní a los sarcásticos comentarios.
—¡Idiotas!, los dejo, tengo que verme con Patricia de las Mercedes. —Las mujeres de la familia por parte de mi mujer odian sus nombres.
—Nos estamos llamando.
Una vez me dejaron solo, saqué la carpeta con la información de Jenaro, al principio no entendí, ¿eran los mensajes de Sandra Saen y mi cuñada? Miré las fechas y las comparé con calendario en mano, por más de una hora leí cada conversación de Sandra.
Esto es ilegal, pero no tengo de otra