Cumpleaños feliz.
Mis ganas de hablar con el personaje que tenía al teléfono eran menos que las de revivir tanto sufrimiento. Así que hice lo que en una vida pasada, no habría hecho: cortar y
seguir como si nada hubiese cambiado mi día.
Nicholas ya estaba llegando a mí con la pequeña Alice en
brazos y de inmediato preguntó:
—¿Todo bien?
Tragué saliva, respiré profundo y con una sonrisa respondí: —Todo perfecto, es hora de cantarle a la cumpleañera. Sabía que Nicholas no me había creído, pero respetaba mis
espaci