Isabella salió del edificio de la estación de televisión Valle Azul, con Julia llorando a su lado. Detrás de ellas, los miembros de la familia García causaban grandes estragos, impidiendo que el programa se emitiera.
—¡Seguro que están confabulados con esa desgraciada de Isabella! — exclamó doña García, sentada en el suelo, golpeando con fuerza sus muslos en un berrinche. —¡Si se atreven a transmitir, me lanzo desde el edificio de su estación de Valle Azul! ¡Aunque muera y me convierta en fantas