—Jefe, ¿cómo vamos a proceder? — preguntó Guillermo.
Isabella se acercó al círculo formado alrededor, observando a los cinco hombres tensos, y comenzó a hablar con una sonrisa: —¿Qué querían lograr al traerme aquí?
Los ojos de Guillermo se volvieron fríos: —Les estoy dando la oportunidad de hablar ahora, ¡no la desaprovechen!
Los seis hombres se acurrucaron en un grupo, agarrando palos en silencio.
Isabella suspiró, mientras Guillermo agitaba la mano con expresión tensa.
Pronto, los seis hombres