Entre nerviosismo y timidez, Isabella notó algo muy diferente en el Herman de hoy, levantó la vista directo hacia él: —¿Te estás retirando de la familia Pérez?
Al escuchar esto, Herman soltó una pequeña risa: —Ya te dije que eres muy inteligente. —
—¿A dónde vas? — Isabella preguntó instintivamente.
Herman tomó la mano que rodeaba la delgada cintura de Isabella y la apretó con ternura hacia él: —¿Quieres perderme?
Con las manos entrelazadas, ella preguntó con gran preocupación: —¿Cuándo te vas?