—¡Se ve que esta mujer ha estado ejercitándose durante muchos años!
Los jóvenes fanáticos que vinieron a recogerla eran personas atractivas y con una muy buena presencia, no pudieron resistirse y sacaron sus teléfonos para tomar fotos de Isabella y su hija.
Esteban se quedó paralizado en su lugar, con los pies como si estuvieran clavados con fuerza al suelo, hasta que la figura oscura estuvo a punto de desaparecer de su vista. Solo entonces volvió en sí, apartando a la gente que tenía delante y