Capítulo 113
Todos los guardaespaldas que estaban en el restaurante se fueron con Esteban, y Gonzalo, que había estado parado afuera de la sala, entró rápidamente para ver cómo se encontraba Isabella.

Isabella permanecía totalmente rígida, con el puño apretado a su lado, los ojos cerrados y lágrimas que no cesaban de caer.

—Isabella, ¿estás bien? — Gonzalo sacó un pañuelo de su bolsillo y amablemente se lo ofreció.

—Estoy bien—dijo Isabella sin abrir los ojos—Gonzalo, necesito estar sola un rato, ¿puedes
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Veronica Gallardome enoja está situación, muy valientes pero muy tontas ya no la leeré
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