Mundo de ficçãoIniciar sessãoSiento las manos de mi madre que intentan ayudarme a mantenerme de pie, mi pecho duele muchísimo de sólo imaginar lo peor.
—Él no… —mi voz sale tan ronca que hasta yo me sorprendo. —. ¿Está bien?
Lleva una mano a sus labios frustrado, en sus ojos veo la ganas de llorar, las ganas de derrumbarse pero por alguna razón se mantiene firme.
Niega con la







