Capítulo 58. De todas las noches, una guerra de amor
—Mi amor… —susurra.
Dios, nunca me he sentido de esa manera, mi corazón se estruja al escuchar su voz, mis ojos pican y no hago nada para evitarlo. ¿Es posible amar de esa manera? Tan fuerte y profundamente.
Me lanzo hacia ella para abrazarla.
—Lo siento, lo siento —farfullo desesperado.
Me alejo para desatar sus manos rápidamente, seguido sus pies. Cuando se libera me abraza fuertemente llorando.
—Lo siento preciosa, lo siento tanto.
—Lo sé todo —dice entre cortada, y yo me tenso. —. No