Varios días transcurrieron mientras Bárbara esperaba a que las marcas de su rostro comenzaran a borrarse, ya que los moretones cambiaban de color con los días, pero no parecían tener intención de desaparecer. Sin embargo, ese día recibió una llamada a su teléfono y al contestar, era la mismísima Michelle quien le hablaba.
— Hola mi querida Sonja, espero que ya estés mejor... tengo noticias para ti, me gustaría verte en mi oficina esta tarde, a eso de las 6, si no tienes inconveniente.
— Allí es