—Sabes que después de esto, no pienso dejar que te alejes de mi vida una vez más —sentenció Miguel, la observó a los ojos, y luego le acarició la mejilla, y se reflejó en esa mirada que le estremecía el corazón.
—Hablaré con Emiliano, pero déjame preparar el terreno, no es fácil para él asimilar las cosas, luego de ese accidente. —Lo observó con ternura, suplicante.
Miguel inhaló profundo, la abrazó con fuerza.
—¡No te entiendo! —exclamó. —¿Qué te une a él? —preguntó con voz ronca.
—Migu