Era un completo desconocido. No tenía más de treinta años, pelo oscuro y ojos marrones. Muy delgado y por su cara podía asegurar que no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba haciendo. No tenía nada en sus manos, solo un celular.
Le preguntaban que estaba haciendo en la casa, pero no hablaba inglés. Nicholas se acercó y le quitó el teléfono de las manos. Nuevamente le habló, pero el desconocido con acento al parecer mexicano no entendió.
Miré a Nicholas y le dije que yo haría las pregunta