40. Promesas y planes inesperados
━═ Maya ═━
Con la respiración aún agitada, continuamos abrazados mientras Joshua me sostiene contra la pared. Mis manos suben y bajan con suavidad por su espalda, a la vez que reparto cálidos besos por su cuello mientras me aferro con las piernas a su cintura.
—Dios, siento mucho eso, cariño… —Se disculpa, aunque no entiendo el porqué, si estuvo increíble e intenso.
—¿Por qué lo dices, amor?
—Por lo breve… y por… —Sus manos se deslizan por mis muslos hacia mi sexo, donde me doy cuenta a lo que