P.O.V. Hugo
Veo una llamada entrante de un número de Mónaco. Al principio dudo en contestar, pero lo más probable es que sea Eileen. Decido atender la llamada.
—Hola.
Al principio hay un silencio, pero pronto escucho el sonido de sollozos.
—Hola Hugo, soy yo, Eileen.
—Hola, señorita Rossi. Qué alegría escuchar su voz.
—Perdona por ser tan directa, Hugo, pero sigo en pie con la invitación que me hiciste para ir a Italia.
—Claro que sí, señorita Rossi. Pero dígame, la escucho un poc