Mundo ficciónIniciar sesiónLeus se detuvo a solo tres peldaños de la salida. La compuerta superior ya filtraba el gélido viento del Tíbet, pero el Constructor se giró a medias. La luz dorada de sus hombreras recortaba su silueta de más de dos metros contra la oscuridad del pasillo de jade.
El monje, aún intrigado, pregunta: "Gran maestro, ¿por qué Júpiter?" articuló el guardián, levantando la antorcha con dedos temblorosos mientras la e






