Yuvan ya se había acercado a Ana.
—Tía, ¿me llamaste? —preguntó, deteniéndose a su lado.
Ella parpadeó sorprendida.
—No, cariño. ¿Por qué decidiste eso?
Y en ese instante todo cobró sentido. Yuvan se giró lentamente.
Philippe estaba junto a Louise, demasiado cerca, tomándole la mano con seguridad, apoyándola como si fuera lo más natural del mundo.
Una leve sonrisa asomó en los labios de Yuvan.
—Así son las cosas…
Negó con la cabeza, disimulando su reacción.
—Creo que oí mal —dijo con un ligero