Mara
Ni que decir a a Ammos no le sento bien la llegada de mi amigo a la manada, pero aun asi no me prohibio ir a desayunar con nuestros hijos y sin el al dia siguiente. Los niños estaban curiosos de conocer a un viejo amigo y actualmente un respetado abogadao del Rey, que intercedia por este en el mundo humano.
La cena transcurrio con normalidad, entre risas y detalles de como fue el dia de cada uno de nosotros, mas algunas novedades por el estado de salud de los miembros de la manada que aun