Vuelvo mi mirada y agacho mi cabeza, trago grueso en tanto escucho como Edan viene hacia mí para sentarse a mi lado.
—Al parecer estabas aburrida y viniste aquí—comenta.
—Así es—digo sin mirarlo a los ojos.
— ¿No crees que es muy pronto para salir? Quizá…
—Claro como no eres tú quien ha está encerrado en esas cuatro paredes—digo un poco molesta.
— ¿Perdón? —frunce el ceño—Es como si me estuvieras reclamando algo ¿Piensas que fui a divertirme a ese viaje?
—Quizá yendo con una amiga tan divertid