Aturdido, levantó la vista hacia el armario que estaba a solo un paso de distancia, pero de repente le faltó el valor para abrirlo.Los latidos cada vez más acelerados de su corazón a medida que se acercaba le indicaban que el armario ocultaba algo que no podría aceptar.
Javier levantó la mano temblorosa, pero seguía sin encontrar el coraje para abrir el armario. En ese momento, Mariana entró en la habitación y, al verlo inmóvil frente al armario, preguntó confundida:
—Javier, ¿qué ocurre? Escuch