—¿Tienes algo que decirme para haberme citado hoy? —Luz intentó controlar esa extraña sensación en su corazón, preguntando con el tono más normal posible. El rubor en el rostro de él no había desaparecido y, al escuchar su pregunta, se intensificó aún más.Sacó una bolsa de su abrigo y se la ofreció a Luz, hablando con voz involuntariamente baja:
—Luz, esto es para ti.
Al ver que quería regalarle algo, Luz inmediatamente intentó devolver la bolsa, negando con las manos. Pero él, como si hubiera a