A la mañana siguiente, Sofía, Andrea y Fabien condujeron hasta una fábrica de materias primas en la ciudad vecina, uno de los proveedores clave del Grupo Sebastián.
Era la primera inspección importante para el proyecto Aurora, y Sofía no había dormido mucho. Había pasado toda la noche repasando posibles preguntas en su cabeza hasta que el techo se veía borroso.
Había hecho su maleta dos veces, sintiéndose insatisfecha, antes de tomar finalmente una carpeta con sus antiguas notas de posgrado.
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