Capitulo 10

Después de que la puerta se cerró, Diego se reclinó en el sofá, observando a Dante y a Serena, con una leve sonrisa de suficiencia, como si ya supiera cómo terminaría la velada.

Clara estaba sentada en la alfombra con una muñeca en brazos. Serena se arrodilló a su lado, apilando bloques para formar una pequeña torre. Cada pocos segundos, la torre se tambaleaba peligrosamente, Clara soltaba una risita y Serena la estabilizaba con dos dedos, sin prisas, con paciencia.

Una cálida luz amarilla inun
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