Tan pronto como salieron al pasillo exterior, Sofía y Andrea se encontraron con una multitud que ya se había reunido cerca de la entrada.
La noticia de la emergencia se había difundido rápidamente.
Los huéspedes, en batas y pantuflas, se habían acercado desde todas direcciones; algunos estiraban el cuello para ver mejor, mientras otros sostenían sus teléfonos para grabar la escena.
—¿Alguien se desmayó?
—Escuché que fue una niña pequeña.
—Parece que ya está bien; lograron que volviera a respira