CAPITULO 24. CIRANO
—¿Cómo estás?
—Bien—mentí.
—Sigues siendo una muy mala mentirosa Beleza. ¿Estás lista?.
—Ya casi termino—volví a mentir y él rio—. Te espero donde siempre.
Gabriel se acababa de bajar del avión que lo sacó de Atlanta y quería venirme a buscar a la universidad. Una semana permaneció con Rámses, el mismo tiempo que yo permanecí sola. Bueno con Donovan, Isaack y Albert, mi guardia asignado; pero sin Rámses.
En todos esos días no he hablado con el francés, ni por llamada ni por mensajes. He sabido