CAPITULO 25. Una excelente y muy digna forma de terminar mi discurso.
—Sí, ya estoy aquí, Hayd— respondí un tanto cansada, no logré dormir bien la noche anterior.
La cita con la terapista era hoy, así que obviamente tenía más de cinco llamadas de Hayden monitoreándome que fuese. ¿Es que ya no trabaja?
—Chévere, te caerá bien, ya lo verás. Me cuentas como te va, voy saliendo a la reunión con Rámses. Hoy está más insoportable que nunca, por cierto.
—¿Y eso por qué?—era la primera vez que preguntaba directamente por Rámses, pero me sentía en confianza suficiente co