CAPITULO 10. Team Gamelia
—Vine a darte una mano.
—Sal de mi habitación, Elisa.
Con total descaro y como producto del alcohol que corría por sus venas, se arrodilló sobre la cama y comenzó a toquetearse los senos mientras me lanzaba miradas que seguramente creían que eran sexy, pero que no, no lo eran ni un poquito.
—Vamos, mi novio también está lejos. Ni el mío, ni la tuya tienen por qué enterarse.
Gateó con cierta torpeza, acercándose hasta mí, lamiéndose sus labios. Nada sexy, nada. Yo estaba en bóxer y cuando reacci