Capítulo 50. La última luz en Italia
—Avery, si mañana el mundo se acabara —dijo Dominic de repente, con la voz ronca y pesada.
—¿De qué estás hablando? Como si supieras el futuro. —Avery miró al hombre frente a ella con una mezcla de emociones.
El jet privado aterrizó en París con un golpe lo bastante brusco; el aire cálido de Italia que aún se aferraba a su ropa fue sustituido por el frío del asfalto húmedo.
La lluvia acababa de cesar afuera. Dominic estaba sentado con el cuerpo demasiado rígido, como alguien que acaba de ser ob