Capítulo 22. Quiero a papá
—¿Dónde está ese hombre al que llamas papá, Leo? ¿O es solo un fantasma que inventaste para no parecer tan patético?
Aquella voz chillona rasgó la quietud de la tarde. Avery se quedó inmóvil en la reja del colegio, sus dedos apretando con fuerza la correa de su bolso de cuero.
En medio del patio, Leo permanecía de pie, pequeño y frágil. Frente a él, tres niños con uniformes impecables lo rodeaban, sus rostros irradiando esa crueldad ingenua que solo los niños pueden tener.
—Mi mamá dice que un