Capítulo 21. Un cambio repentino
—¿Le pusiste veneno a esa taza, Marco? Huele rarísimo, como asfalto caliente que…
Dominic Moretti estaba de pie en la pequeña cocina del piso ejecutivo de su oficina en París. Observaba una taza de porcelana blanca con evidente desconfianza. El líquido negro y espeso en su interior no desprendía ese vapor tentador del café; más bien parecía tinta de impresora, lista para devorar a quien se atreviera a beberla.
Marco, de pie a su lado, ajustó sus gafas con calma.
—Un espresso triple shot sin azú