David poco a poco se fue ganando la confianza de Emily, inclusive sus visitas se habían intensificado y en un par de ocasiones ya habían salido a comer afuera, él hasta ahora no le había mostrado ninguna mala intención y eso ella era algo que apreciaba demasiado, pues siempre se había comportado galante y caballero.
—Emily ¡estas preciosa! Ese perfume que te aplicaste hoy huele delicioso.
—Sara, ese perfume me lo regalo David ¿te gusta?
—Si amiga, me encanta ese aroma, además debe ser muy fi