Mundo ficciónIniciar sesiónMe sentía incómoda, perdida y desorientada. Veía que los muchachos molestaban a las chicas con descaro. Cuando pasaban, no era inusual que les levantaran la falda, pellizcaran las piernas o hasta les hicieran comentarios subidos de tono, a los que las chicas respondían con insinuaciones no menos vulgares. ¡Me había perdido de tanto en esos cuatro años que estuve en el internado! Y para rematar mi perturbació







