Mundo ficciónIniciar sesiónMaya regresaba distraída a casa, cuando de la nada una mano la hala nuevamente hacia el laberinto. Ella da un pequeño gritico, pero luego sonrió al notar que era Adrien.
—¿Qué estás haciendo? Pegunta con una sonrisa.
—He venido a verte. Envuelve su cuerpo con los brazos.
—¿Ah sí?
—Si. Responde con voz ronca y sensual.
El rubio bes







