212| Alex.
Apreté el teléfono con tanta fuerza que rompí la pantalla. Cuando lo observé, me devolvió un reflejo en tonos azulados verdosos, y se me hizo imposible marcar el número que tenía en la cabeza.
Xavier, al mirarme, me tomó por los hombros para que me calmara, pero yo tenía tanta rabia que incluso tuve ganas de desquitarme con él. Quise golpearlo y empujarlo para que me soltara, y cuando fui consciente de aquello, me sentí tan mal que lo único que pude hacer fue abrazarlo.
Me lancé sobre sus brazo