— Lo que quieran — repitió Alexander. Imaginé que podría haber un murmullo generalizado, pero no. Los trontes se quedaron en silencio, como si no fuesen capaces de comprender las palabras que Alexander les estaba diciendo.
— ¿Quieren que lo repita? Lo haré. Esto no es un juego ni una broma. Pueden formar los equipos que quieran. Su única misión, ya desde ahora, será encontrar a mi hermano y a mi enemigo. Quienes lo consigan ganarán lo que deseen. Si quieren su libertad, yo les daré su liberta