150| Alex.
— Es una pésima idea — dijo con seguridad Carlota.
Estábamos todos sentados frente a la salida del edificio. Ya habían llamado a la policía, evidentemente, pero algo como esto teníamos que enfrentarlo solos. No denunciamos el secuestro de mi hermana Paloma porque no valía la pena. Ellos no podrían hacer nada al respecto.
— Claro que es una pésima idea — sentenció Ana Laura, acercándose a mí y sacudiéndome por los hombros — . Si tú crees que ese hombre va a jugar limpio, estás loco. ¿De verdad