— ¿A qué se refiere? — le preguntó Alexander a Federico cuando Yeison dijo que no le había contado la verdad por su culpa.
Yo seguía ahí sentada, sin decir una sola palabra. ¿Qué podría yo decir al respecto? Lo primero en lo que pensé fue que, aunque lo hice sin saberlo, realmente habría criado a mis hijos pidiéndoles que llamaran tíos a los gemelos, Federico y Raúl, y en realidad sí lo eran; eran sus tíos biológicos.
Me sentía tan confundida que no me atrevía a pronunciar ni una sola palabra,