Yeison tomó prestado el auto de Javier. El rubio le había lanzado las llaves por la ventana después de salir, y aunque no tenía licencia de conducir, la casa de Paloma estaba relativamente cerca.
Se sentía bastante liberado, al decir verdad; ahora que todos conocían la verdad, que todos sabían su secreto, el porqué estaba ahí y qué era lo que hacía y por qué los necesitaba. Sentía que el enorme peso se había desvanecido de sus hombros.
No quedaba más que esperar si Paloma o Alexander eran compa