103| Alex.
El abuelo de Ana Laura apareció de repente.
— ¿Qué está pasando aquí? — preguntó en un tono alarmado, pero yo me sentía un poco mareado y no pude contestarle. Avanzó despacio hacia mí, trató de mirarme el rostro para comprobar mis heridas, pero los tres niños me abrazaban con tanta fuerza que se lo impidieron. Lloraban y yo los abracé.
— Estoy bien, — les dije. — Estoy bien, es solo sangre. No pasa nada, mis niños. — No podía imaginar cómo aquel gesto de los trillizos me conmovía tanto el coraz