Vítor
Estaba de pie frente a ella, esperando a decidir si aceptaba o no la oferta. Pero ella permanecía en silencio, con la cara vuelta hacia otro lado. Me quedé mirándola y no entendía por qué no decía si iba a aceptar o no. Estiré el brazo, acercándome a ella. Le toqué la cara con la mano, bruscamente en la barbilla, y la hice volverse para mirarme. Sus ojos se clavaron en los míos.
- Sofía, por favor. Ya estaba todo garantizado, habías aceptado la proposición. No entiendo por qué no quieres