22. Su ancla
Stephen les pidió a sus hijos que lo esperaran un momento, mientras se ponían la pijama. Por él salía corriendo detrás de Gia ya mismo, pero si quería hacer las cosas, debía hacerlas bien y por más que lo deseara, tenía cosas que dejar arregladas antes, así su regreso a Las Vegas sería definitivo.
No se preocupó por la hora que fuera, así que, llamó a su amigo y socio, Víctor, quien demoró un poco en contestar.
—Stephen, ¿sucede algo? —preguntó preocupado, pues su amigo no solía llamarlo fuer