Al mirar a Jasha, parecía completamente despierto y listo para comenzar el día. Olió el tentador aroma del café y se emocionó al ver al mayordomo acercándose con un expreso.
—¡Me tomé la libertad de traernos a los dos un expreso doble!
—¡Cómo me mimas!
El líquido tibio y tostado la despertó en más de un sentido, y fue agradable mirar por encima del borde de su taza a este apuesto hombre. Tenía tantas cosas que quería preguntarle, que hacer con él, y ya habría tiempo para todo eso.
—Voy a refres