Me debatía entre sí decirle a papá o no. No era por ser chismosa, pero mi abuela desconocía los alcances verdaderos de ese señor, el padre de Iskander, y no se encuentra al tanto de los vínculos con el narcotráfico. Porque eso no se lo ha contado papá para no preocuparla.
Había pasado un par de días. ¡Carajos! Si le digo, sería un estrés más para él y no ha dejado de vomitar, aunque se ve feliz. No se ve molesto, por el contrario, parecía sobrellevar con agrado él tema de su crisis de estrés.
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