Me encontraba al frente de la joven, era de cabello negro, piel blanca, de ojos verdes muy claros, su rostro daba la impresión de ser una muñeca. Aun así, se veía una mirada muy triste. Algo delgada o más bien deseaba pasar de manera insignificante, para no llamar la atención. Porque se notaba que tenía bonito cuerpo, no comparado con el mío, yo era deportista y hago muchos ejercicios de resistencia en las piernas.
—Me llamo Emily Zuluaga.
—¿Eres hermana del joven que atropellé? —afirmé—. Lo la