La casa campestre era grande, bonita, lujosa y tenía ese no sé qué acogedor, podría decir un toque familiar. Terminamos de guardar las compras, Emy no me había mirado, debía ser los nervios, hasta yo siento algo extraño. Sabemos lo que va a pasar entre nosotros, pero no debe ser ahora. En el fondo yo quiero que se tarde un poco. Ni que fuera la primera vez en tener sexo…
«Con ella no solo será sexo, idiota. Tu pelirosada es demasiado importante en tu vida, desde hace mucho como para que nada m